viernes, diciembre 31, 2004

Y se acabo el bisiesto. Viva el 2005!!!

Hay querido 2004, a ti.. a ti te escribo.
Sabes muy bien que a mi nunca me han gustado los años bisiestos, no porque sean malos años, sino porque son duros, problemáticos y de crecimiento personal.

Me has dejado agotada. No veo la hora para que te vayas donde quieras ya de vacaciones y faltan solo 5 horas.

Creo que nunca te olvidare, querido 2004, no solo por como terminas con lo del maremoto, por el incendio en la discoteca en Buenos Aires, por las guerras, por las pelas de los políticos, por los atentados terroristas, etc etc.

Tampoco te olvidare porque fuiste el año de mi despegue personal, duro si, pero a ver si tu vecinito 2005 lo afianza.

Por que fuiste el año donde el pequeño Diego me sonrió y me derritió el corazón.
Porque fuiste el año donde al fin me hice con la tercera parte de la versión extendida del señor de los anillos. 12 hs de buen cine sin parar.
Porque fuiste el año que más he leído de mi vida creo, a casi 1 libro por semana, y ya no puedo parar.
Porque fuiste el maldito año que empecé a fumar nuevamente luego de no hacerlo por mas de 5 años.
Porque disfrute como una loca con la exposición de mi genio Gauguin en Madrid.

Hay querido 2004, (suspiro) que te puedo decir. Te recordare por muchas cosas pero lamentablemente por más duras de soportar que buenas.
A ver si tu vecinito 2005 viene un poco mas Light y nos relaja un poco, que este mundo lo necesita y te aseguro que yo también.

Feliz viaje 2004, donde quieras que vayas, Bienvenido 2005, a ver si te portas mejor ein,, que te estaré observando.

miércoles, diciembre 29, 2004

En anti-cuento o la p... realidad

Estaba por ahí leyendo blogs, y en el Diario de una soltera leí sobre el cuento de la rana que se convierte en príncipe.

Y recordé, un cuento que nos inventamos con mi sobrina preferida. Para ser precisa 5 años ya. Jo como pasa el tiempo.

“Hace 5 años había una princesa que llego desde un país lejano y en una playa del norte se encontró con su príncipe azul.
Era alto, cariñoso.
Ella sentía que tocaba el cielo con sus manos, era feliz, había encontrado el amor. Él la quería.
De repente apareció una bruja malvada del sur, y con sus artimañas lo embrujo llevándolo al huerto pues quería descendencia. Y lo consiguió.
El príncipe cuando volvió a su playa vació de su energía, encontró a la princesita que aun se encontraba ahí, esperando.
Se acercó, sonrió y la beso.
Y de repente, la princesita sonrió socarronamente, el príncipe alto y cariñoso se convirtió en una rana.”


Para el que quiera pensar que esto es una estupidez, pues es verdad, pero nos reímos mucho con mi sobrina, porque el príncipe y la bruja del sur eran reales y la rana aun la tengo sentada en una silla en el salón.
Eso si, nunca me considere una princesa que conste.

martes, diciembre 28, 2004

Hoy me quede en casa

Hoy me quede en casa todo el día, salvo el salir a dar la vuelta de rigor con el perro.
Cuando me quedo en casa recibo más información de la normal que me brinda el periódico que leo casi a diario, pues o leo mucho de Internet o veo las noticias de la tele, aunque la odio, al mediodía. No se porque cuando me quedo en casa todo el día necesito información como si mi espacio vital próximo fuera una burbuja aislada del mundo.
Neuras a parte, porque esto si es una neura.
Hoy veía las imágenes el maremoto en el suroeste Asiático, y me quede impresionada.
¿Porque siempre parece que las cosas se ceban con el que menos tiene?
22 mil muertos, y no se cuantos desaparecidos.
Se que contra la madre naturaleza no se puede hacer nada, pero no dejo de pensar en los frágiles que somos todos.
Vivimos en un planeta posiblemente magnífico (no conozco otro). Pero somos tan pequeños.
A veces cuando estoy en aglomeraciones de gente como en la Puerta del Sol en navidad, pienso cuanta gente “normal” cuantas historias. Somos tantos y pasamos inadvertidos unos de otros cuando caminamos.
¿Valoramos sinceramente nuestra vida?
Después no deja de venir a mi cabeza la locura de mundo en que vivimos. Unos que se matan en una guerra por las órdenes de sus gobernantes que dicen defender la libertad.
Otros que ponen bombas en nombre “de su Dios”, matando al que quiere vivir, (¿se darán cuenta que el Dios es el mismo para todos?)
Y de repente pasan cosas como la del terremoto, donde muere tanta gente.
Esto no se puede evitar, pero las otras muerte si.
¿Encontraremos alguna vez la manera de evitarlas?
Decía Rojas Marcos que la realidad era muy dura, que el hombre activaba mecanismos mentales inconcientes para aliviarla, sino nos volveríamos todos locos si viviéramos 100% en la realidad por mucho tiempo.
¿Qué mecanismo mental puede aliviar la realidad de ver morir en 1 hora 22 mil personas?
Yo por ahora no encuentro ninguno, pero seguro ya aparecera.

lunes, diciembre 27, 2004

La música invade mi vida... menos mal!!!

Hace mucho frió, vaya sino. Luego de ir a una obra, chupar frió como un tubo, hasta después del medio día, aquí estoy frente al ordenador con mi vena nostálgica de estas fechas. Alguien me preguntaba porque siempre mis trabajos eran en lugares con tanto frió, buena pregunta. Será mi karma, porque Dios sabe que el frió solo me gusta o cuando estoy en la montaña esquiando, o frente a una humeante y calida chimenea con una buena taza de café.
Mis preferencias climáticas siempre han sido el calorcito y la playa. Entonces porque recale en esta ciudad que el mar queda a 350 Km. mínimo, frió intenso en invierno y veranos sofocantes. Aunque reconozco que acá no hay humedad en casi ningún momento del año, y eso es fantástico. Decían donde vivía antes “lo que mata es la humedad” y que verdad. Con 30 grados ya te morías de calor, y aquí con 45 o más ni te enteras o casi.

Pero bueno, volviendo al punto de partida de mi divague de hoy, me senté en el ordenador con una buena taza de te, y puse un cd que pense tenia mp3 pues no estaba rotulado. Y se hizo la luz...
Cual ha sido mi sorpresa que en él había tangos, y entre uno de ellos mi preferido. Uno de Dicepolo. Que maravilla que es, tiene una letra que debe ser una de las pocas canciones que recuerdo de memoria. Me pone la piel de gallina cada vez que le escucho y tengo lapsus de demencia, pues le canto (ojo que canto fatal) como si fuera la mismísima Rinaldi.

Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel
y es mucha pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
a un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de llorar… tanta traición!

Pocas canciones o músicas me producen ese estado, otra podría decirse el Corazón Partido de A. Sanz, o Persiana americana de los Soda Estereo, o Eterna Soledad de los Enanitos Verdes O el coro de los Peregrinos del Tannhauser de Wagner o la maravillosa Lakme, o cualquiera de mi sordo preferido.
Por un rato la música llena mis pulmones y mi existencia de vitalidad. Que fantástica la gente que puede escribir letras o música que produzca esto.
Y bueno, hasta aquí mi divague de hoy, que tengo que trabajar, jo porque no habré nacido rica así disfrutaba de estas cosas sin tener que preocuparme por el tiempo que se va inevitablemente rápido, mas de lo que a mi me gusta.

¿Felices ? Fiestas??

Estoy harta.
Por donde voy me encuentro con gente que me dice “ no me gustan estas fiestas” pero compran regalos, se juntan a cenar con la familia, y te mandan miles de mensajes impersonales sobre feliz navidad etc etc.

Porque decimos no nos gustan estas fiestas? En el fondo y casi seguro nos gustan a todos, o no tenemos lo que hay que tener para decirle a todos paso y desaparezco. Es mas fashion decir, no me gustan que reconocerlo.

¿Porque si no nos gustan nos felicitan? ¿Por compromiso?

Tengo que reconocer que los que mas disfrutan son los niños, pero posiblemente solo porque es la época del año que mas regalos reciben. No creo que comprendan que son o que significan estas fiestas.

A mi me gustan, y no tengo problema de decirlo para el que lo quiera escuchar. Sobre todo me gustan, cuando lo que veo es cariño entre los que se juntan. Y os puedo asegurar, que cuando uno por la separación de la distancia de los afectos, las pasa solo, las añoras mucho más.

Así que Feliz Navidad aunque ya haya pasado y feliz 2005, que el bisiesto y puñetero 2004 se acaba, tx a Dieu.

domingo, diciembre 26, 2004

El diario de un viaje soñado (1 parte)

Había empleado muchas horas en ver las cartas, estudiando el rumbo a tomar. Todo estaba preparado con mimo y dedicación. Habían sido muchos años, pensando en hacer esto. El momento había llegado.
Lo primero había sido buscar el barco. Debía ser especial. En su memoria se quedó grabada una goleta de dos palos llamada Santa Ana, en la cual y por casualidad navegó hacia más de 20 años invitada por un alemán en Nassau. El amor a primera vista surgió apenas la vio, y supo que si alguna vez navegaba por los mares del sur, lo haría en una igual.
Ese viaje por las islas alrededor de Nueva Providencia fue excepcional, nunca en las sucesivas escapadas había sentido y disfrutado tanto con esos días en el mar, con el sol, buceando los mares cristalinos. Supo muy bien en esos instantes, que con el tiempo armaría un viaje a las islas de los mares del sur con su propio barco. Hay comenzó su sueño.
Empleo varios años en buscar una goleta parecida. Fue difícil, ya no se construían barcos así. La encontró en el puerto de Corralejo antes de subir al ferry que le llevaría a Lanzarote.
EL sol del atardecer, rojizo, se reflejaba en ese barco. Sintió, que de vuelta se encontraba con la Santa Ana. El corazón le dio un vuelco, y mientras el ferry se alejaba veía como su sueño se haría realidad. Necesitaba arreglos, pero no importaba, todo era cuestión de tiempo.
Tardaron más de dos años en ponerla a punto. La dejo fondeada en Corralejos, era un excelente motivo para escaparse de vez en cuando desde la península a Fuerteventura él tener que ir a ver como iba la restauración. Eso le servia para poder pasar unos días en su playa preferida en la isla, al sur de los Molinos. Solía quedarse en esa playa muchas horas mirando el mar y planificando con su cuaderno de papel reciclado por donde iría.
Cuando ya faltaba poco para terminar con los arreglos, alguien le pregunto que nombre le pondría. En eso no había pensado. El que tenia en la actualidad no le gustaba. No traía buena suerte según los navegantes cambiarle el nombre a los barcos, pero ella había leído en un viejo libro la costumbre de una tribu de las islas Salomon, que los dueños de las barcazas ponían los nombres de espíritus que les protegieran, sin problema de cambiarlos muchas veces. Así que como su rumbo era al sur, se aferro a esa costumbre. Pero que nombre le pondría. No tenia ni idea.
Le dio muchas vueltas, hasta que una tarde en San Juan de Luz en el sur de Francia, contemplando el atardecer a ver si veía el rayo verde, cosa que hacia siempre que iba por trabajo a Biarritz, y sin saber muy bien porque le vino a la cabeza un nombre, señora de la claridad. Era muy largo para un barco, así que le tradujo al ingles y quedo LadyShine.
Ya tenia nombre, ahora solo esperaría el bautizo.
EL momento se acercaba, tenia que decidir si lo haría sola o acompañada. No era fácil la decisión, Que otro loca o loco le querría acompañar en la aventura?
EL plan era primero, tirar para las islas de Cabo Verde en el Africa Occidental como primera parada antes de cruzar el océano Atlántico hasta la Martinica Francesa. Una vez ahí, y habiendo descansado unos días del cruce, rodear América del Sur, pasando por la costa de Venezuela, Guyana, Surinam y la Guyana Francesa hasta el norte del Brasil. Sabía donde recalar en Brasil, en una aldea perdida a 100 Km de Belén, llamada Joricoada. Aldea de pescadores, de difícil acceso por tierra, pero abierta al mar. Perdida en el tiempo. Las dunas y la falta de los llamados adelantos del mundo occidental, la hacían fascinante. Había escuchado muchas historias de ella, sobre como las dunas de arena en forma de luna se perdían fundiéndose con el mar por la orilla, y como en las noches de luna llena el brillo de esta hacia que todo pareciera de color plata. Tenia la intención de recalar unos días por ahí, para luego seguir por la costa de Brasil hacia el sur. Fortaleza, Cabo Frío, Natal, Recife hasta Salvador de Bahía. En Salvador quería recorrer sus calles, hasta la iglesia del Señor del Bonfin. Los brasileños creían que era un buen protector de los navegantes, y lo que se les vendría luego más al sur necesitaba protección, mejor era que pasara a invocar un poco de misticismo santo.
Seguiría por la costa hacia el sur, Río, Para Ti, Florianópolis, la isla de Santa Catalina. Ya había estado por ahí, en la playa de Joaquina, 17 Km. de playa virgen en forma de herradura. Sería bonito volver a visitarla desde el mar, así que la incluyo en el plan.
Seguiría hasta Punta del Este, un buen lugar para recalar, sobre todo en enero. Conocía el puerto y tenia todo lo necesario para repostar y descansar, viendo a viejos conocidos de la infancia.
La siguiente parada había pensado en Mar del Plata siguiendo siempre a la Cruz del sur, para saltar después a Bahía Blanca hasta llegar a la Península de Valdés para navegar junto a las Ballenas. De ahí hacia Rawson, Río Gallegos hasta Ushuaía. Desde este punto, lo que seguiría seria el azote de los navegantes. El Cabo de Hornos. Debía cruzarlo para poder llegar al Océano Pacífico y de ahí a Bora Bora, las Fitji y todas las islas que quería conocer.
Quién podría estar tan pirado como para subirse a un barco con una desconocida, que posiblemente salía de lo normal de la gente, digamos algo excéntrica, para enfilar para el sur?
Una buena pregunta, si señor.

Reflexion sobre emigrar

Sentir dolor emocional hace que nos hundamos en un interminable devenir. Quizá si pudiéramos conocer los orígenes del mismo sabríamos como poner remedio para que no duela tanto. La soledad, el aislamiento personal o el impuesto hace que perdamos la visión clara del futuro. Las decisiones importantes de nuestra vida también producen, a veces, esa sensación pero son inevitables de afrontar.Un día se presento en mi camino algo así. Buscar mi futuro fuera de mi país, de la tierra en que nací y crecí, la que me educó, me dio felicidad y tristezas, sonrisas, lágrimas. No fue una decisión fácil, pero la tuve que asumir. Luego de muchos años de la partida esa sensación de dolor sigue ahí.Son muchos y diversos los motivos que precipitaron los hechos. Quizá si preguntara a las personas en mi misma situación encontraríamos puntos en común, otros muchos no. Aunque estoy convencida que la constante sería ese sentimiento de perdida, de dolor que uno lleva dentro. A veces es solo una molestia, en otro momento es como tener clavado algo que traspasa todo y que en menor o mayor medida nunca superaremos. Nunca, aunque a veces duela menos al sonreír con algo o con alguien.Uno tiene sus costumbres, su cultura, su modo de vida, en definitiva su ganada estabilidad. De repente sin proponérselo quizás realmente y por mil razones posibles deja esa creída seguridad, mete todo lo que considera importante y llevable en una maleta, embarcándose con su poco equipaje físico, pero enorme emocional, en la oportunidad que toca a su puerta de una nueva vida, sin pensar muy bien lo que hace, más bien guiado por el corazón.Esto plantea dos posibilidades al encarar esa nueva etapa. Trasladar nuestro entorno original, implantándolo sin tener en cuenta que el ambiente que ahora nos rodea es distinto, llegándose inmediatamente a la falta de integración, en definitiva a la sensación de desarraigo. En Galicia utilizan la palabra morriña, en Brasil saudades pero al final es lo mismo, la añoranza por lo que no se tiene cerca, por lo que se dejo en este caso.La otra opción, para mí la mas práctica pero no por eso la más fácil, tratar de adaptarnos, de aprender la parte buena de lo que nos brinda la nueva situación, mezclarla con lo bueno de la anterior y de esa unión sacar a su vez lo mejor. Esta actitud conlleva usar mucha energía y predisposición, pues todo nuestro equipaje emocional, nuestros códigos, nuestras costumbres, hasta nuestra manera de hablar se deben adaptar a lo nuevo y más veces de las que uno querría, no se comprende.Podría ser divertido para alguien que en una reunión se cuente un chiste y uno no se ría. Pero simplemente no lo hacemos porque no lo comprendimos. Lo más sencillo y para salir de la situación embarazosa que se presenta, sería reírse y listo, aunque yo prefiero preguntar que significa y no ser un pelín hipócrita. Bueno y así con todo.Es difícil la adaptación. Uno pone toda la voluntad de por medio. Con el tiempo descubres que nunca es suficiente. Los cambios a veces gustan, otras no. En nuestra vida se suceden unos tras otros y casi ni nos damos cuenta. Por ejemplo puede pasar inadvertido si cambiamos de marca de café, pero seguro no lo será tanto si lo hacemos de casa, amigos, país, hasta de continente.Los que nos enfrascamos en este tipo de revoluciones personales, ya sea consiente o inconscientemente, estamos en una situación difícil, verdaderamente difícil. No solo por la actitud que apliquemos en nuestro nuevo entorno, sino por la actitud de la gente que conocemos al llegar y por los afectos que dejamos al partir.m uchas veces he tenido un sueño recurrente. Me encontraba en el océano, sobre una barca, inestable y rudimentaria. Cualquiera hubiera dicho que la imagen era robada de una historieta de aventuras en el mar. Allí iba yo. Algunas veces, estaba sola en una calma chicha, sin nada sobre el horizonte, ni adelante ni atrás, solo flotando sin rumbo fijo. Otras, en medio de una tormenta, donde las olas me levantaban y bajaban sin cesar. Por supuesto la balsa hacia agua y por todos los medios trataba de tenerla a flote. Otras, estaba rodeada de tiburones que me acechaban a todas horas. Así día tras día, el sueño se repetía con distintas variables, siempre era el mismo.No me costó bastante darme cuenta que la balsa era yo, y mi lucha con mi entorno. El flotar sin rumbo fijo, se siente. El no saber para que lado correr también. Es como la primera vez que uno viaja solo a una ciudad desconocida, sale del hotel sin saber muy bien para donde ir y debe vencer el pensamiento, ¿donde me metí aquí solo?Si miramos para atrás encontramos sentimientos mezclados con sensación de abandono nuestro por parte de los que se quedaron y de pérdida por parte de los que nos fuimos. Si miramos para delante esos sentimientos se mezclan con sensación de invasión o desconfianza por parte de los que nos reciben. A todo eso le debemos sumar, por parte nuestra, el miedo hacia lo que nos espera. No, no es fácil.La gente que dejamos atrás siempre estará con nosotros, donde vallamos, pero duele tenerlos lejos. Seguro que el reencuentro será más doloroso aún. Pues la experiencia nos habrá cambiado, no seremos los mismos, ni nosotros ni ellos. Si también tenemos la desgracia, de no estar cerca en un momento doloroso como la pérdida de alguien querido y cercano, siempre nos quedará la rabia de no haber podido plegar el mundo para poder saltar del otro lado abrazando y llorando, en tiempo real, esa pérdida con todos allí. Para poder decirles que les queremos y que no sea solo a través de un cable, con el retorno de la voz, donde escuchamos nosotros el eco que regresa antes que les llegue a ellos, el te quiero.Este viaje, me ha hecho ver que no todas las personas reaccionan de manera similar. Eso quizá sea obvio, pero cuando uno está lejos de su entorno original, la perspectiva cambia notablemente. Ya no estamos ahí para dar una mano en cualquier momento. Es evidente que los afectos se deben transformar y cambiar adaptándose a la nueva situación, pero no por eso son mejores o peores. Eso sí, los que no eran verdaderos sean de quien sean, van a evaporarse pronto pues ya como no nos tienen cerca, simplemente para ellos hemos desaparecido del mundo. Nos daremos cuenta que salvo la familia, los verdaderos amigos quizá no los podamos contar ni con los dedos de una mano. Nuestra soledad se incrementa más y más.l os afectos que nos reciben, tampoco son constantes en sus comportamientos. Algunos no tienen problemas, nos acogen sin inconvenientes, aunque con algunas reservas que está en nosotros demostrar que se equivocan, pero creo son normales. No nos conocen, no saben quienes somos, de donde venimos, solo lo que les contamos. Pero el tiempo, la actitud y veracidad nuestra en todo lo que hagamos y digamos les mostrará como somos. Si congeniamos nos aceptarán echándolo siempre una mano amiga. Con ellos nos sentiremos como en casa.Pero también están los otros, los que tienen miedo a lo que no es como ellos. Atacan con palabras descalificadoras como queriendo demostrar que no les llegamos ni a la suela de sus zapatos con nuestra cultura. En estos, su exitismo es tal, que no puede haber nada mejor que ellos en este mundo, no vaya a ser que de repente les hagamos pensar que algo en su vida no es perfecto.Al final y lamentablemente este tipo de gente existe en todo el planeta. Gente mezquina con sus emociones y sentimientos que juzgan a todos, extranjeros y locales, sin siquiera darles la oportunidad de mostrar como son, solo por lo que creen que son, por de donde vienen, tienen o dejan de tener, por su color de piel o su manera de hablar.Estos individuos, a los que no nos conviene conocer es a nosotros, los que llegamos. Pero a veces, la soledad que sentimos en nuestros primeros tiempos en lo desconocido, hace que cometamos el error de estar con gente como esta muchas veces, sabiendo como son o mejor dicho soportando como son, simplemente por no estar solos. Escucharemos reiteradamente, que no sabemos alimentarnos, que no sabemos vestirnos, que no sabemos de música, que no sabemos de literatura, etc. Simplemente no sabemos nada de nada. Creo que más de uno, debe pensar que venimos de otra esfera de tiempo y espacio distinta a la de ellos, eso si vacía de valores como los que ellos predican. Juntarnos con ellos solo por no estar solos, es un error que tarde o temprano pagaremos de algún modo.No me considero una experta en conocimiento humano, pero puedo decir que en este tiempo me he topado con todos los sentimientos conocidos, el amor, la envidia, la indiferencia, la ayuda, todos sin excepción. Buenos y malos se mezclan para hacer un cóctel que sacude nuestros días y noches, embriagándonos con dulzura o amarguras, con cosas positivas y negativas, con una dualidad que nos acompañará siempre, porque nos guste o no, nosotros mismos somos dos personas que quieren ser una. Nosotros somos a fuerza de golpes, o mejor dicho seremos la unión de dos culturas, de dos mundos. Mientras no aceptemos claramente de donde venimos y hacia donde queremos ir, nunca seremos nosotros mismos.Los cambios extremos como el mío, movilizan la estructura interna de la que los sufre. Ahora después de muchos años, puedo ver con más claridad las cosas. Luego de la euforia de la novedad, mente y corazón se estabilizan y comienza a rondar en la cabeza la pregunta. ¿Valió la pena?