domingo, julio 30, 2006
Mi secreto 6 de 10 que te voy a contar
Yo ya tengo pocos miedos en la vida. Se podría decir que soy bastante lanzada. Pero hay uno que no puedo con él.
La soledad en la vejez.
Nadie tiene asegurado llegar a viejo acompañado. Ya sea por la pareja, por los hijos, por la familia, o por quien sea.
Pero es algo que pienso mucho y me espanta de solo pensarlo, sobre todo al vivir donde vivo. El barrio centro de esta ciudad. Donde las señoras y los señores mayores se sientan en los bancos de la plaza a dejar pasar el tiempo. Mucha de esa gente la conozco y charlamos mucho.
Alguien alguna vez me dijo que me anotara para ser voluntaria. Pero sinceramente creo que hago voluntariado a diario hablando y saludando a la gente mayor vecina mía.
Mi madre tiene un lema “primero empieza por casa”
Al tener que sacar a los perros a pasear todos los días, uno va conociendo a la gente del barrio. Yo tengo bastante feeling con la gente mayor.
Mi amiga A, que vive aquí desde que nació, siempre dice que es imposible salir a la calle conmigo porque todo el mundo se detiene a saludar. Pero bueno una es sociable.
En el fondo creo que me encantaría que cuando sea vieja la gente más joven se detengan, me saluden y charle un rato conmigo. No me cuesta nada hacerlo y sinceramente soy una convencida que si más gente en este mundo se preocupara un poquito más de nuestros ancianos, todos seriamos más felices.
Los ancianos que viven solos, son una fuente inagotable de dar cariño y de necesidad de recibirlos. Con una palabra, con un saludo se sienten reconfortados. ¿Qué nos cuesta a los jóvenes no pasar tanto de ellos? Y más en estas épocas, de verano, donde los abuelos no van con la familia de vacaciones.
Yo recuerdo a mi abuela R, la de las piernas fantásticas aun con 80 años, que se venia de vacaciones con nosotros a la playa, le encantaba, y a mi que ella viniera. No se porque ahora las familias no se van de vacaciones con los abuelos.
Ayer vi una película que la recomiendo, Elsa y Fred. Trata de este tema, la vejez y su derecho a ser felices como todos. Me ha encantando y la tendría que ver todo el mundo. Es un canto a la vida, al amor, la amistad y lo todos los sentimientos que os podáis imaginar. Se ve la incomprensión de la familia a que las personas mayores sean felices.
¿Por qué la vida se tiene que acabar de ser disfrutada a mitad de ella? ¿Por qué la palabra “sos viejo” se le dice a alguien con 50? ¿Qué le queda a alguien de 70?
Aunque los jóvenes nos sintamos los amos del mundo, y que nunca los años van a llegar. Eso es hoy. A todos nos llegan y menos mal porque sino significaría que somos ya polvo.
El lema de la película es una canción de Serrat… hoy puede ser un buen día y mañana tambíen.
Mañana más, de menos a más.
La soledad en la vejez.
Nadie tiene asegurado llegar a viejo acompañado. Ya sea por la pareja, por los hijos, por la familia, o por quien sea.
Pero es algo que pienso mucho y me espanta de solo pensarlo, sobre todo al vivir donde vivo. El barrio centro de esta ciudad. Donde las señoras y los señores mayores se sientan en los bancos de la plaza a dejar pasar el tiempo. Mucha de esa gente la conozco y charlamos mucho.
Alguien alguna vez me dijo que me anotara para ser voluntaria. Pero sinceramente creo que hago voluntariado a diario hablando y saludando a la gente mayor vecina mía.
Mi madre tiene un lema “primero empieza por casa”
Al tener que sacar a los perros a pasear todos los días, uno va conociendo a la gente del barrio. Yo tengo bastante feeling con la gente mayor.
Mi amiga A, que vive aquí desde que nació, siempre dice que es imposible salir a la calle conmigo porque todo el mundo se detiene a saludar. Pero bueno una es sociable.
En el fondo creo que me encantaría que cuando sea vieja la gente más joven se detengan, me saluden y charle un rato conmigo. No me cuesta nada hacerlo y sinceramente soy una convencida que si más gente en este mundo se preocupara un poquito más de nuestros ancianos, todos seriamos más felices.
Los ancianos que viven solos, son una fuente inagotable de dar cariño y de necesidad de recibirlos. Con una palabra, con un saludo se sienten reconfortados. ¿Qué nos cuesta a los jóvenes no pasar tanto de ellos? Y más en estas épocas, de verano, donde los abuelos no van con la familia de vacaciones.
Yo recuerdo a mi abuela R, la de las piernas fantásticas aun con 80 años, que se venia de vacaciones con nosotros a la playa, le encantaba, y a mi que ella viniera. No se porque ahora las familias no se van de vacaciones con los abuelos.
Ayer vi una película que la recomiendo, Elsa y Fred. Trata de este tema, la vejez y su derecho a ser felices como todos. Me ha encantando y la tendría que ver todo el mundo. Es un canto a la vida, al amor, la amistad y lo todos los sentimientos que os podáis imaginar. Se ve la incomprensión de la familia a que las personas mayores sean felices.
¿Por qué la vida se tiene que acabar de ser disfrutada a mitad de ella? ¿Por qué la palabra “sos viejo” se le dice a alguien con 50? ¿Qué le queda a alguien de 70?
Aunque los jóvenes nos sintamos los amos del mundo, y que nunca los años van a llegar. Eso es hoy. A todos nos llegan y menos mal porque sino significaría que somos ya polvo.
El lema de la película es una canción de Serrat… hoy puede ser un buen día y mañana tambíen.
Mañana más, de menos a más.















