Llevo dos meses de terapia y sinceramente me esta haciendo bien. El otro día me preguntaba mi madre que tal y eso fue lo que le contesté.
No estoy haciendo terapia porque tuviera un problema definido, sino porque necesitaba poner en orden ideas, situaciones y demás cosas que hacen la vida de una persona. Con los años, las cosas ya no son lo que eran, lo que tu pensabas que estaba bien a los 20 ya a los 40 y pico te parece una gilipollez, y así con todo.
Necesitaba dar un sacudon a mi yo interior charlando con alguien neutral. Porque un psicólogo no deja de ser eso, alguien neutral que dirije tu propia reflexión.
Hace diez años tuve una crisis con algo puntual, una pérdida emocional, y ella me ayudo o mejor dicho, me acompaño en mi recuperación. Sola hubiera sido terrorífico, el “tu te lo dices y tu te lo contestas” en soledad es peligroso, y os aseguro que en mi mucho. Mi cabeza necesita contención sino fantasea demasiado con los problemas y las soluciones de los mismos. El psicólogo te pone los pies en al tierra. Bueno no se, yo digo mi experiencia con A.
Cuando la crisis puntual estuvo superada, tenía dos caminos o seguir ahondando en otras muchas cosas o dejarlo ahí. Yo decidí dejarlo ahí, hasta ahora.
Parece que este momento si necesitaba ahondar en esas cosas que hace 10 años yo no sentía la necesidad de verlas. Por eso esa vez lo deje, hasta ahora.
Lo que he acumulado estos últimos años, que he hablado hasta la saciedad en este blog, lo tenía que superar, porque estaban haciendo mella en mí. Sobre todo en el ánimo.
Yo siempre he sido muy práctica y nunca he tenido miedo a tener que solucionar problemas. Decía un arq. jefe mío que “lukre en tiempos de crisis se agranda” porque era la única que intentaba poner calma y sensatez a una crisis buscando la mejor solución. AL final lo solucionábamos. Va que no perdía los nervios.
Pero los últimos meses los estaba perdiendo. Estaba de mal humor, todo me caía mal, contestaba, etc. Estaba furibunda a diario. Me empecé a dar cuenta que esa no era yo. Que algo estaba cambiando dentro de mí y que no estaba dispuesta a perder esa parte de mi carácter, tranquila. Si ya empezaba a tener esos cambios de humor, que seria de mis cambios hormonales femeninos inevitables con la edad que aun no habían llegado. Menudo marronazo. De solo pensarlo en convertirme en esas cuarentonas insoportables, me daba algo.
Así que para no variar en mi línea vital, busque ayuda para solucionarlo. Decía alguien sabio que se enfermaba el cuerpo y el espíritu. Y si ibas a un dentista porque tenias un diente mal, porque no ibas a ir a psicólogo si te sentías mal.
En España aun esta el tabú de hablar claramente de que uno va a un psicólogo. Por supuesto que como yo soy nacida en Argentina, esto es lo más normal del mundo. Pero por ej, conozco gente cercana que se que se sentirían mejor buscando ayuda, pero de solo comentarlo es como si abrieras la caja de Pandora. Para un ejemplo un botón, conozco a alguien que su médico de cabecera la medica con antidepresivos, pero que no va a buscar ayuda de el porque de la depre, y es más el año pasado y para colmo, se suicido un hermano. Cuando se le dice, que busque ayuda se sube por las paredes. Los tiene a todos los cercanos preocupados, porque en cualquier momento va a explotar y nadie sabe por donde.
Primer cosa incomprensible que el médico de cabecera le medique antidepresivos sin obligarla a ir al psicólogo. Te pueden medicar por una crisis pero solo por 15 días, luego debes pasar a otro nivel. Esta lleva dos años repitiendo la receta. Es una bomba de relojería con piernas. Espero no estar cerca cuando explote.
A lo que iba.
Volviendo a mi, tengo que decir que yo si me siento mejor estas últimas semanas. Es como haber empezado a encontrar nuevamente ese punto de equilibrio del cual siempre he hecho gala, y sobre todo había olvidado lo que decía mi abuelo “soluciona los problemas que dependen de ti, sino depende de ti para que te preocupas, aprende a vivir con ellos.”
En realidad ese punto de inflexión es el que noto. De repente estoy intentando hacerme cargo de las cosas que solo dependen de mí, y me darán mejor calidad de vida. Las que no dependen de mí, aceptarlas lo mejor que se pueda.
Así he comenzado a escribir de nuevo, he retomado mis proyectos de libros y sobre todo y aunque parezca mentira, me estoy cuidando a mi misma mejor.
Ahora noto, que tenían razón. Que las cosas que dependen solo de mi son las que necesito arreglar y llevar a buen puerto. Me siento mucho mejor y se que si al final estas concluyen bien, las que no dependen de mi terminarán arreglándose solitas.
Estoy de muchísimo mejor humor os lo puedo asegurar. Y sobre todo, tengo una tranquilidad que hacia mucho tiempo no tenia. Estoy haciendo lo que quiero en muchos aspectos y he aceptado lo que no puedo cambiar pero que al aceptarlo es como si me pesar menos, y no costara tanto. Aunque se que esto es el comienzo, aunque pinta bien. (suspiro)
El mejor consejo que puedo dar en pleno cambio es “
ojo que el peor enemigo somos nosotros mismos”.