Llevo varios días pensando en porque escribo el blog. Luego de casi 7 años, muchos temas y post he plasmado aquí, y posiblemente por ese tiempo, es que cada día me cuesta más escribirlo.
Aunque me he dado cuenta, que muchas veces no escribo porque lo que me gustaría plasmar es o muy personal, o demasiado critico. Y he comprobado que a la gente no le gusta ni los blogs muy personales ni demasiado críticos.
Uno de los motivos porque escribo este blog, es para compartir ideas y sensaciones con los demás. Pero últimamente se ha convertido en un monólogo. Monólogo que ya tengo en mi cabeza y que no necesito plasmar en la red.
El otro motivo de sentirme como me siento es que creo que he perdido espontaneidad y libertad al expresarme por no herir a algún conocido si me lee. Como creo que me leen pero no tienen cojones de decirlo abiertamente, lo hacen como “mirones”, me cohíben. Si, a mi me cohíben. Restándome esa espontaneidad que me gusta tener. O me gustaba tener en este blog.
Ya no es lo que era. O yo lo siento así.
Cuando la gente cercana empieza a usar calificativos hacia mi persona, que distorsionan la realidad o la realidad que yo creo que es, me hace pensar y me retrae. Pongo un ejemplo, confunden “tener iniciativa” con “se mandona”, llega un momento que digo hasta aquí llegamos.
No voy a cerrar el blog, y puede que cuando se me pase este sentimiento de hastió vuelva con él, pero por ahora me voy a tomar un respiro temporal. Cuanto tiempo? Como los perros sin sensación de tiempo. No tengo ni idea. O mejor dicho, como creo que a nadie le importa si escribo o no escribo, les da exactamente igual, no se cuando tendre ganas de volver.
Esto nunca fue una obligación, fue un gusto. Pero se ha convertido en una obligación y no quiero eso.
Doy la bienvenida a los amigos blogueros que retornan como Estalentao que ha vuelto a abrir un blog. Y digo chau, hasta más ver, hasta que encuentre sentido a seguir con el blog.
Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños
prometieron a sus ansias...
domingo, abril 10, 2011
jueves, abril 07, 2011
Quien se ajusta el cinturón? El ciudadano, a joderse…
Con esta frase empezó mi día, enfadada por leer que los eurodiputados han votado seguir volando en primera. 5 horas después, leo que fue un error, que se han equivocado. Vaya por Dios, si cuela, cuela no?
Vuelvo a pensar por enésima vez, que los políticos y los que llevan el poder, piensan que la gente es tonta. Y para colmo también me entero, que los tipos de interés el banco Europeo los ha subido 1.25 por miedo a la inflación. Y así subirán las hipotecas otra vez.
Cada día, estoy más harta de todo. Cuando se va a revelar la gente. Podemos seguir aguantando lo que aguantamos. Y para colmo suben los tipos, y tenemos que prestar el dinero de nuestros impuestos, para otro país, y van.. Por su mala gestión. Porque el dinero sale de donde sale, de nosotros.
Paradoja de la tontería, tengo que decir, porque lo que a ellos se les exigirá será mucho más restrictivo a lo que propusieron de hacer su gobierno. Pero como los políticos están en campaña política continua en todo el mundo, en vez de pensar por el bien de su país, pensaron en su bien personal y votaron en contra, para pedir elecciones. Lo que ha llevado a esto. Y no estoy hablando de España, sino de Portugal. De España mejor no hablar.
Esto se está convirtiendo en una lápida para el ciudadano, que si no pone dinamita pronto, nos aplastará. No me refiero a poner bombas, sino a hacer algo. Aunque sea a gritar a la calle.
Cuando yo era pequeña, en mi casa escuchaba siempre a mi madre decir “hay que ajustarse el cinturón”. Posiblemente y aunque no me quejo, si hubiera ajustado mi cinturón tendría ahora más. Pero si nos apretamos el cinturón lo hacemos todos, y no siempre los mismos.
Ayer leí o escuche a alguien, no recuerdo a quien que dijo que esta generación (de la cual me incluyo), tenía que sacrificarse para no hipotecar a nuestros hijos.
Pero sinceramente quien entra en “esta generación”, me pregunto. Porque al ver lo que veo, creo que los economistas, los financistas, los políticos que nos han llevado a donde estamos, cada uno con lo suyo, no se consideran de esta generación. Todos los demás “giles, en los cuales me incluyo, si. Porque a nosotros si se nos exige austeridad, ahorro, que sacrifiquemos nuestros beneficios sociales, y lo que se les ocurra, a ellos mismos no.
Por favor, hay que hacer algo. Soy yo, la única que pienso esto, o tu también???
Vuelvo a pensar por enésima vez, que los políticos y los que llevan el poder, piensan que la gente es tonta. Y para colmo también me entero, que los tipos de interés el banco Europeo los ha subido 1.25 por miedo a la inflación. Y así subirán las hipotecas otra vez.
Cada día, estoy más harta de todo. Cuando se va a revelar la gente. Podemos seguir aguantando lo que aguantamos. Y para colmo suben los tipos, y tenemos que prestar el dinero de nuestros impuestos, para otro país, y van.. Por su mala gestión. Porque el dinero sale de donde sale, de nosotros.
Paradoja de la tontería, tengo que decir, porque lo que a ellos se les exigirá será mucho más restrictivo a lo que propusieron de hacer su gobierno. Pero como los políticos están en campaña política continua en todo el mundo, en vez de pensar por el bien de su país, pensaron en su bien personal y votaron en contra, para pedir elecciones. Lo que ha llevado a esto. Y no estoy hablando de España, sino de Portugal. De España mejor no hablar.
Esto se está convirtiendo en una lápida para el ciudadano, que si no pone dinamita pronto, nos aplastará. No me refiero a poner bombas, sino a hacer algo. Aunque sea a gritar a la calle.
Cuando yo era pequeña, en mi casa escuchaba siempre a mi madre decir “hay que ajustarse el cinturón”. Posiblemente y aunque no me quejo, si hubiera ajustado mi cinturón tendría ahora más. Pero si nos apretamos el cinturón lo hacemos todos, y no siempre los mismos.
Ayer leí o escuche a alguien, no recuerdo a quien que dijo que esta generación (de la cual me incluyo), tenía que sacrificarse para no hipotecar a nuestros hijos.
Pero sinceramente quien entra en “esta generación”, me pregunto. Porque al ver lo que veo, creo que los economistas, los financistas, los políticos que nos han llevado a donde estamos, cada uno con lo suyo, no se consideran de esta generación. Todos los demás “giles, en los cuales me incluyo, si. Porque a nosotros si se nos exige austeridad, ahorro, que sacrifiquemos nuestros beneficios sociales, y lo que se les ocurra, a ellos mismos no.
Por favor, hay que hacer algo. Soy yo, la única que pienso esto, o tu también???
martes, abril 05, 2011
En que fregado te has metido, chiquilla.
Me detengo y miro para todos lados.
Para atrás, si mi cuello lo permite, para ver que deje, que hice, que provoque.
Para el costado, esta vez si mi cintura lo permite, para ver donde estoy, aunque saber este punto es hacer dos movimientos, para un lado y luego para otro. Cual primero?
Para adelante, el más fácil de todos, según creía, para ver mi siguiente paso.
Pero no. Me detengo porque me siento paralizada. Esta sensación la tengo muchas veces, y posiblemente cuando más agobiada he estado por las circunstancias. Sé que tengo que hacer muchas cosas, pero no hago nada, perdiéndome en un tiempo muerto sin sentido y sin justificación.
Yo antes pesaba que era miedo que te paralizaba de golpe, pero alguien me dijo que era vértigo. Lo recuerdas? Yo sí. Vértigo que te viene de repente, y te paraliza.
Nadie me dijo que iba a ser fácil. Bueno yo me lo creí.
En realidad he vuelto a usar mi ”inconsciencia nata", que me condujo a dejar una vida para empezar de cero en otra sin pensarlo mucho, así como hago muchas veces las cosas trascendentales de mi vida, tirarandome a por ello sin red.
Esa parte de mi personalidad, ha hecho que me meta en un fregado, que a veces pienso que me supera, como hoy.
Por eso no me extraña, que algunos días tenga esta sensación de parálisis emocional. Es mi conciencia que me dice “che para, a donde vas?”.
Como estos signos ya los he aprendido a reconocer, hoy estoy así. Paralizada.
Creo que lo mejor que puedo hacer es irme al parque con un buen libro.
Para atrás, si mi cuello lo permite, para ver que deje, que hice, que provoque.
Para el costado, esta vez si mi cintura lo permite, para ver donde estoy, aunque saber este punto es hacer dos movimientos, para un lado y luego para otro. Cual primero?
Para adelante, el más fácil de todos, según creía, para ver mi siguiente paso.
Pero no. Me detengo porque me siento paralizada. Esta sensación la tengo muchas veces, y posiblemente cuando más agobiada he estado por las circunstancias. Sé que tengo que hacer muchas cosas, pero no hago nada, perdiéndome en un tiempo muerto sin sentido y sin justificación.
Yo antes pesaba que era miedo que te paralizaba de golpe, pero alguien me dijo que era vértigo. Lo recuerdas? Yo sí. Vértigo que te viene de repente, y te paraliza.
Nadie me dijo que iba a ser fácil. Bueno yo me lo creí.
En realidad he vuelto a usar mi ”inconsciencia nata", que me condujo a dejar una vida para empezar de cero en otra sin pensarlo mucho, así como hago muchas veces las cosas trascendentales de mi vida, tirarandome a por ello sin red.
Esa parte de mi personalidad, ha hecho que me meta en un fregado, que a veces pienso que me supera, como hoy.
Por eso no me extraña, que algunos días tenga esta sensación de parálisis emocional. Es mi conciencia que me dice “che para, a donde vas?”.
Como estos signos ya los he aprendido a reconocer, hoy estoy así. Paralizada.
Creo que lo mejor que puedo hacer es irme al parque con un buen libro.
sábado, abril 02, 2011
Cómo van a decir que me fui del barrio? Si siempre estoy volviendo
O hilando recuerdos...
Hace unas semanas me encontré a una señora que estaba dejando trastos viejos en un contenedor, porque estaba vaciando un piso. Viviendo donde yo vivo, a veces en esos trastos se encuentran cosas que aun tienen algo de valor o utilidad.
Justo cuando yo pasaba estaba dejando una caja de madera marrón, que tenía varios compartimentos y pisos. A mí que me encantan las cajas de todas su formas, me acerque y le pregunté si la iba a tirar. La señora me dijo “lo quieres? Es un costurero” y lo abrió. Aun estaba lleno de hilos, agujas, botones. Yo le dije que sí. Ella sonrió y me contesto, “pues para ti es, cuídalo porque era de alguien que lo uso y quería mucho”.
Ahí partí yo con mi caja de tres pisos marrón chocolate. Cuando llegue a casa la vacié sobre un papel para limpiarla. Estaba llena de polvo de viejo. Las cosas que había adentro, menos los hilos, algunos aun sin usar, las agujas y alfileres, lo demás fue todo a la basura. Evidentemente yo no lo iba a usar de costurero, para lo que yo coso, no valía la pena.
Lo bueno de la caja es que tiene varios niveles de cajas y cajitas dentro. El primer problema fue, el color. Un marrón casi horrible, así que le pinte de negro, pensando en pegarle fotos viejas por fuera y hacerlo personal para guardar vaya a saber qué, pero algo guardaré.
Hoy me puse a buscar que pegarle fuera. En otra caja, esta vez azul que tenia sin abrir hace años y pensando que había fotos, encontré muchas cosas que pegar. Pero sobre todo encontré recuerdos. Fotos viejas y olvidadas de gente que ya no está a mi lado, porque han muerto, o tarjetas cariñosas escritas desde Buenos Aries, por un tal Rubén, que se ve que me apreciaba mucho pero que no he podido recordar quién es.
Pero lo que más me ha llamado la atención, porque no es casualidad, para mí las casualidades no existen, es una carta de mi padre del año 97. Me ha llamado la atención porque en ella me habla que había terminado de leer, según mi recomendación, la cuarta parte del libro del Clan del Oso Cavernario, deduciendo que habría una quinta y que le había gustado mucho. Curiosamente, esta semana salió ya la parte 6 y me lo compre ayer. Es más, antes de ponerme con lo de la caja, lo estaba leyendo. Es coincidencia o qué? Para mí sobre todo llamativo.
Así que la simple acción de quedarme con una caja que iban a tirar a la basura, me ha llevado a encontrar una carta perdida de mi padre, que hace 14 años estaba leyendo la misma saga de libros que yo estoy ahora retomando. Me ha llevado a sonreír con fotos de viejos amigos que tenía en Sevilla, Miguelito y su hermano, y a pensar que será de sus vidas, o encontrar una de hace años de mi amiga la navarrica, que cuando la escanee y se la mande, dirá que mala amiga que soy mostrándole las pintas que teníamos, o ver fotos de mi primer piso en este barrio, casi vacío con solo una alfombra y unos almohadones en el suelo, y como ha cambiado mi casa ahora luego de los 19 años que lleva esa foto, y ver cómo me he llenado de cosas. En fin.
He encontrado muchas cosas para pegar en la caja, y todas serán de gente que quiero y he querido. Lo tengo claro. Pero me encantaría saber quién es ese Rubén que me escribía postales desde buenos aires, y chateaba conmigo. Como dice en una “te dejo una frase del Gordo Troilo: “Cómo van a decir que me fui del barrio? Si siempre estoy volviendo”. Dejándome un beso con bergoña…
Hay Rubén, quien sos? Me ha entrado el gusanillo, porque no tengo una sino un montón de postales de buenos aires.
Hace unas semanas me encontré a una señora que estaba dejando trastos viejos en un contenedor, porque estaba vaciando un piso. Viviendo donde yo vivo, a veces en esos trastos se encuentran cosas que aun tienen algo de valor o utilidad.
Justo cuando yo pasaba estaba dejando una caja de madera marrón, que tenía varios compartimentos y pisos. A mí que me encantan las cajas de todas su formas, me acerque y le pregunté si la iba a tirar. La señora me dijo “lo quieres? Es un costurero” y lo abrió. Aun estaba lleno de hilos, agujas, botones. Yo le dije que sí. Ella sonrió y me contesto, “pues para ti es, cuídalo porque era de alguien que lo uso y quería mucho”.
Ahí partí yo con mi caja de tres pisos marrón chocolate. Cuando llegue a casa la vacié sobre un papel para limpiarla. Estaba llena de polvo de viejo. Las cosas que había adentro, menos los hilos, algunos aun sin usar, las agujas y alfileres, lo demás fue todo a la basura. Evidentemente yo no lo iba a usar de costurero, para lo que yo coso, no valía la pena.
Lo bueno de la caja es que tiene varios niveles de cajas y cajitas dentro. El primer problema fue, el color. Un marrón casi horrible, así que le pinte de negro, pensando en pegarle fotos viejas por fuera y hacerlo personal para guardar vaya a saber qué, pero algo guardaré.
Hoy me puse a buscar que pegarle fuera. En otra caja, esta vez azul que tenia sin abrir hace años y pensando que había fotos, encontré muchas cosas que pegar. Pero sobre todo encontré recuerdos. Fotos viejas y olvidadas de gente que ya no está a mi lado, porque han muerto, o tarjetas cariñosas escritas desde Buenos Aries, por un tal Rubén, que se ve que me apreciaba mucho pero que no he podido recordar quién es.
Pero lo que más me ha llamado la atención, porque no es casualidad, para mí las casualidades no existen, es una carta de mi padre del año 97. Me ha llamado la atención porque en ella me habla que había terminado de leer, según mi recomendación, la cuarta parte del libro del Clan del Oso Cavernario, deduciendo que habría una quinta y que le había gustado mucho. Curiosamente, esta semana salió ya la parte 6 y me lo compre ayer. Es más, antes de ponerme con lo de la caja, lo estaba leyendo. Es coincidencia o qué? Para mí sobre todo llamativo.
Así que la simple acción de quedarme con una caja que iban a tirar a la basura, me ha llevado a encontrar una carta perdida de mi padre, que hace 14 años estaba leyendo la misma saga de libros que yo estoy ahora retomando. Me ha llevado a sonreír con fotos de viejos amigos que tenía en Sevilla, Miguelito y su hermano, y a pensar que será de sus vidas, o encontrar una de hace años de mi amiga la navarrica, que cuando la escanee y se la mande, dirá que mala amiga que soy mostrándole las pintas que teníamos, o ver fotos de mi primer piso en este barrio, casi vacío con solo una alfombra y unos almohadones en el suelo, y como ha cambiado mi casa ahora luego de los 19 años que lleva esa foto, y ver cómo me he llenado de cosas. En fin.
He encontrado muchas cosas para pegar en la caja, y todas serán de gente que quiero y he querido. Lo tengo claro. Pero me encantaría saber quién es ese Rubén que me escribía postales desde buenos aires, y chateaba conmigo. Como dice en una “te dejo una frase del Gordo Troilo: “Cómo van a decir que me fui del barrio? Si siempre estoy volviendo”. Dejándome un beso con bergoña…
Hay Rubén, quien sos? Me ha entrado el gusanillo, porque no tengo una sino un montón de postales de buenos aires.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
